Cómo afrontar la crisis
Después de ver el reportaje hoy de Cuatro llamado "¿Quién paga la crisis?" he estado pensando en la mejor estrategia de cara a mejorar las posibilidades de evitar el caso peor a corto/medio plazo.
El principal problema al que me enfrento, y como yo una gran parte de la población, no es al paro, sino a la hipoteca. Y no por constituir una deuda, sino por la obligatoriedad al pago mensual inexcusable. Es este requisito el más importante, ya que la vivienda come mucho más que nosotros.
En estas circunstancias, lo que nos puede llevar a la espiral del desastre es el supeditar todos nuestros ahorros e ingresos, y esfuerzos, a hacer frente ese pago. Si al final perdemos la casa, ¿no habría sido mejor perder "sólo" la casa? La decisión de utilizar todos nuestros medios para salvarla debe tomarse con tranquilidad.
Con esto trato de concienciar de que a lo que nos enfrentamos a corto y medio plazo promete ser muy duro, y lanzarnos estoicamente a tratar de salvarlo todo a base de esfuerzo y sufrimiento no es la mejor estrategia. Si funciona, garantiza el final feliz, pero es demasiado arriesgada en los tiempos que corren.
Pero vayamos por partes, y partamos de que tenemos trabajo y algunos ahorros (si no es así, seguramente estuvimos así hace una temporada y podemos utilizar lo que sigue para repensar nuestra estrategia si aún tiene salida). En esta situación, tenemos que tener en cuenta de que el riesgo de quedarnos en paro es mayor que nunca hasta ahora, independientemente del sector o actividad. Si se da, a partir de ese momento empezaremos a tirar de los ahorros para hacer frente a nuestra dieta y la de la casa. Y cuantos menos ahorros más cerca de la debacle.
En esas circunstancias, lo que más nos conviene es gastar poco. La hipoteca nos obliga a pagar mensualmente, pero podemos anticiparnos y bajar la cantidad a pagar. Así que sería prudente utilizar parte de nuestros ahorros actuales, si los tenemos, a cancelar deuda de forma que reduzcamos la cantidad mensual, no la duración. De hecho, nos convendría también aumentar esta última, ya que con eso bajaríamos algo más las cuotas.
Si aún tenemos trabajo, al cancelar en lo posible la deuda hipotecaria estaríamos optando por una estrategia centrada en utilizar nuestros ahorros actuales para disminuir el ritmo de decrecimiento de la capacidad adquisitiva futura (en el caso peor). Y eso podríamos complementarlo con una actitud de ahorro máximo a partir de ahora, al estilo de "Ajuste de cuentas".
A pesar del sacrificio, hay que pensar que estamos a merced de factores que no controlamos, en particular el Euribor, y que nos afecta muy significativamente. Puede ser fatal si sube y nuestra situación es ya difícil.
Si tenemos más de una hipoteca, yo fijaría un límite que determine hasta qué punto puedo continuar tratando de achicar el agua, antes de asumir que el barco se hunde. Es mejor perder parte del patrimonio que perderlo todo tratando de salvarlo todo. Lo razonable es prescindir de la que no corresponda con la vivienda habitual. Y con "prescindir" me refiero a suspender pagos sobre la misma (sin ser un experto, en la wikipedia se indica que es un derecho real, y por tanto asociada al bien y no la persona, aunque habría que tener en cuenta los avales).
Otro enfoque que nos podríamos plantear es arriesgarnos a apostar por que el banco que te pagó la casa se vaya a pique, y con ello tu deuda. En ese caso, hasta hace unos meses improbable, lo mejor sería mover tu nómina y ahorros a otro banco en el que sí confíes. Aunque las consecuencias de un colapso semejante las sentirías con o sin hipoteca, y además es jugar con la especulación. No suena muy razonable, a pesar de los tiempos que corren.
Y si a pesar de nuestros intentos las cosas se tuercen, ir a albergues y comedores públicos no es ninguna humillación. Es algo por lo que hemos luchado y un beneficio de ser ciudadano. No derrumbarse y luchar. Las cosas pueden no ser como nos hubiera gustado que fueran, pero lamentarnos y deprimirnos son una estrategia nefasta en cualquier situación.